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Repensar la Educación

Aceptamos pulpo como animal de compañía

En el zoo, frente al estanque donde se encontraban juntos hipopótamos y rinocerontes, una bióloga le explicaba a su hijo menor:

-Fíjate cómo, aunque son todos de la misma especie, tienen diferencias entre sí: unos son más gordos y otros más delgados, unos tienen un color más oscuro que otros, e incluso algunos tienen cuerno y otros no…

Lo más sorprendente de esta historia es que ella era bióloga. Por lo demás, al fin y al cabo un rinoceronte y un hipopótamo no se diferencian, a simple vista, más que una cabra macho y una cabra hembra, por ejemplo. Uno es más gordo que el otro, tiene otro color, e incluso uno tiene cuernos y el otro no. Decir que rinoceronte e hipopótamo son de distintas especies puede parecer arbitrario (al menos estamos seguros de que al administrador del zoo se lo parece).

La verdad es que las ideas que tenemos sobre la realidad, los conceptos, están organizados como conjuntos y subconjuntos de acuerdo con las semejanzas y diferencias que se distinguen en las cosas. Cuando uno decide ordenar sus cosas puede estar un rato (los procrastinadores toda la vida) decidiendo si ordena los calcetines por colores, por largo, por calientes o fríos, por agujereados o intactos, etc. La regla que adopta al final es lo que se llama el criterio de la divisón.

Los buscadores de Internet utilizan distintos criterios de clasificación

Los buscadores de Internet utilizan distintos criterios de clasificación

Esto no es asunto de broma, porque (fuera del asunto de los calcetines, que es privado) los criterios según los que clasificamos la realidad nos hacen entenderla de una manera o de otra. Si Belén Esteban cayera, en esta clasificación hipotética, en el conjunto de los intelectuales de este país, esto sería una evidencia de que nuestro país es muy raro.
La manera en la que “cortamos el pollo”, que diría Platón (que sostiene que hay que cortarlo por sus articulaciones naturales) es muy importante, por lo que parece, pero, ¿no es totalmente arbitraria?

Para un zoólogo no lo es. Linneo perdió mucho tiempo en hacer una clasificación convincente de los animales, organizada jerárquicamente en reinos, familias, géneros, especies, etc., que nos asegura que, aunque los dos tenemos dos patas, los gorriones y los humanos no somos de la misma especie, y en cambio compartimos más conjuntos con las ballenas (no demos ideas al del zoo, que podría ponernos juntos en el mismo estanque ). Pero esto es así no “porque lo dice Linneo”, sino porque la naturaleza es así. La naturaleza dice que esta clasificación de Borges NO PUEDE SER VERDAD (o que aquí el pollo está cortado de cualquier manera):

Esas ambigüedades, redundancias y deficiencias recuerdan las que el doctor Franz Kuhn atribuye a cierta enciclopedia china que se titula Emporio celestial de conocimientos benévolos. En sus remotas páginas está escrito que los animales se dividen en (a) pertenecientes al Emperador, (b) embalsamados, (c) amaestrados, (d) lechones, (e) sirenas, (f) fabulosos, (g) perros sueltos, (h) incluidos en esta clasificación, (i) que se agitan como locos, (j) innumerables, (k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, (l) etcétera, (m) que acaban de romper el jarrón, (n) que de lejos parecen moscas.

(Borges, El idioma analítico de John Wilkins)

En las cosas de la naturaleza, que son como dios manda, las clasificaciones pueden ser más o menos acertadas, pero al final podemos comprobar que algunas son erróneas (como cuando se entendía, antes de Darwin, que el ser humano no tenía nada que ver con los animales): esa es la tarea de la ciencia, descubrir los conjuntos y subconjuntos reales que subyacen a la apariencia de las cosas (¿quién iba a decir a primera vista que estamos tan cerca de las ratas?)

El problema viene con las cosas de los hombres, porque…¿cómo distinguimos a los que caen del lado de los “buenos amigos” de los que caen del lado de los “falsos amigos”?

(Continuará…)



escrito el 29 de Mayo de 2009 por en General


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